La suegra
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La costumbre de cenar, durante la vacaciones de verano, cada día en casa de uno de los componentes de la peña es una buena idea en cuanto fomenta la unión entre amigos. La contrapartida está, en que los anfitriones acaban en un concurso gastronómico, si fulanito y menganita pusieron angulas rellenas de xantgurro, se va a enterar esa medio lela  lo que son mis tostas de tuétano de ternasco. Que además es un poco bizca, (aunque la miráis todos babeando) y lo único que tiene es que viste superexagerada.

 Para evitar la competencia fijamos las cenas en un surtido de fiambres, descartados los ibéricos, para que todos estuvieran en la tertulia y ésta fuese la protagonista de la reunión. Las principales beneficiadas fueron las mujeres que al final son las que lidian con los pucheros a pesar de los manifiestos antimachistas que firmamos todos, esto lo digo a pesar de que a mí no me afecta. Siempre estoy dispuesto a ponerme mi gorro de cocinero para apretar el botón de la cafetera o elevar con aire entendido la cuchara de probar el caldo y adivinar la imperfección oculta de éste.

Al hilo de estas consideraciones  trasladamos esta idea a  casa y con la idea de que las vacaciones fuesen para todos, cada día compra y cocina un miembro de la familia. Señalamos un límite económico y a partir de ahí, la imaginación del cocinero/cocinera era el techo.
Los demás por la mañana cogíamos los bártulos y ...piscina, excusión o deporte, allá se las compusiera al que le correspondiera fogones.

 La primera semana fue un juego y cada cual se pasaba el día discurriendo con que sorprender cuando le tocase el turno, ajustándose al escaso presupuesto.

 Volvimos a la comidas sencillas que a todos nos encantan y se habían olvidado, muchos huevos...huevos rotos, al plato, revueltos, tortillas extrañas; los pescados baratos, anchoas y sardinas pero antes de fritos, preparados con un adobo; las vichysois y demás mariconadas francesas de primeros (no conocen las judías con oreja)....¡¡bien!!.

La segunda semana empezaron los problemas...

.- Mi novio viene el fin de semana, así que el turno debe correr y lo recuperaré el lunes.
.- ¡ Y una leche!. Además ese okupa come más que los demás en una semana y lo que debe es entrar en turno él también.
.- Eso lo dices por envidia, como el tuyo es un escuchimizado inapetente...
.-No discutáis,  yo lo haré. (sacrificada y protectora madre, rompiendo el sagrado acuerdo).

También sirvió para aguzar el ingenio. Mi hija Orosia (no sé porqué no aprecia mi originalidad en buscar su nombre, es nuestra  patrona) pelaba las patatas la tarde anterior, justo antes de que viniesen a buscarla las amigas, poniendo una ingente cantidad de tubérculos ante ella.

.- ¿Qué haces? te estábamos esperando abajo.

.- Me ha castigado mi padre ya sabéis lo bestia que es (se cree que tengo 5 años) y acordándose de sus tiempos de mili no me deja salir hasta que no pele todas estas patatas.

.- Bueno, un poco animal si parece, pero si conocieras al mío... trae más cuchillos y entre todas acabamos antes.

La tercera semana, creo que mejor no la cuento, deberíais probar, al fin y al cabo se aprende a cocinar y otras experiencias positivas y la femme lo agradece. Lo malo es que se da la mano y quieren el brazo.

.-Ya que estáis tan colaboradores, porqué no se hace cada uno su cama. (yo no puse pegas, la mía es de matrimonio y le corresponde a ella).

.-Y tú simpático, porqué no limpias el water cuando vas, o al menos haces un cursillo de apuntar bien con el colgajo. (creí captar un reproche doble y la lié por dudar de mi tamaño).

 Cuando se ponen así mejor es no discutir y hacer mutis por el foro, así es que me equivoqué.

.- Y si te parece ofensivo, bájate los pantalones y siéntate como hacemos todas, así no se te olvidará al menos abrocharte la bragueta al acabar y a lo mejor aciertas teniéndolo más cerca y si se acaba el papel reponlo que no te vas a herniar. (segunda bronca por dudar de mi memoria y puntería).

.- Y en vez de tanto tenis, que sólo vas por verle las bragas a las chicas, degenerado que podían ser tus hijas, podías hacer algo de pesas a ver si coges fuerza al menos para bajar la tapa cuando acabes, no digo para otras cosas que eso ya sería pedir peras al olmo. (tercera bronca, me tocó en lo más profundo).

.- Y cuando te toca el turno de cocinar, bueno lo de cocinar contigo es un decir, vaya bazofia que haces, podías recoger los cacharros y fregarlos como hacemos todos. Y con la grasa y desperdicios por todos lados das más trabajo que quitas. La cocina parece una pocilga, bueno la verdad que para eso le falta tus amigotes que son tan cerdos como tú. (tengo paciencia pero a mis amigos ni nombrarlos, cuarta bronca).

.-Y ya que estamos en faena, después de comer podías dejar un poquito el pacharán que luego tus ronquidos los oyen hasta en París y eso de echarle la culpa al perro de lo mal que huele ya podías dejar de zappear en los anuncios y saber que existe una cosa que se llama desodorante. (Aquí ya exploté porque me pareció captar una ironía en su comentario. y yo me ducho casi todas las semanas).

La cosa se estaba poniendo oscura porque las niñas se pusieron de parte de su madre (el tabaco a partir de ahora que se los compre ella) y empezaron a sacar todos los trapos sucios.

Que si jamás friego un vaso. Lo cual no es cierto.
 Cuando oigo a mi suegra abrir la puerta (esa si es una mujer de las de antes, con respeto al hombre de la casa) corro a la cocina a ponerme el delantal y seco los vasos aunque estén limpios.
 Así que me ve de esa guisa, me arranca el mandil, se lo pone ella y se pasa la tarde rezongando contra su hija y sus nietas por permitir semejante tropelía. Cuando se va oigo toda clase de improperios por una broma inocente...les falta sentido del humor.

Me he puesto de mal café recordando lo que tengo que aguantar todos los días, así que otra vez os contaré lo de las tertulias.


M. Lorenzo
Biescas / Mayo 2001