Acudimos atraídos por la
fama de su gastronomía y quedamos en suspenso, embargados por la belleza del entorno.
Mirador privilegiado con Sierra Telera a espaldas y Búbal a sus pies, asentado
en una pradera y rodeado de bosques.
El pueblo hace honor al paisaje complementándolo
con sus recias casonas cuidadas y adornadas. La iglesia románica (s. XII), bajo
la advocación de San Martín posee un retablo renacentista del siglo XVI.
Administrativamente pertenece al Ayuntamiento de Sallent de Gállego, formaba
parte del antiguo Quiñón de La Partacua.
En sus inmediaciones se puede
practicar el esquí de fondo en la nueva estación de La Partacua, de allí parte anualmente la prueba de trineos tirados por perros "
Pirena". La excursión al cercano Ibón de
Tramacastilla es fácil y agradable así como pasear por el vecino bosque
del Betato. El pueblo está en un rápido desarrollo urbanístico en respuesta a
la amplia demanda de segundas residencias en la zona.

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